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26 DE ABRIL: El Día Que El Destino Me Obligó A Nacer De Nuevo

 

Hay fechas que se clavan en el calendario como cicatrices en la piel. Para Camino, el 26 de abril de 2023 es una de esas fechas que se debaten entre el olvido y la gratitud eterna. Hoy, un año después, celebramos su primer cumpleaños de "Nueva Vida".
Volvió a nacer tras dos operaciones el mismo día; dos entradas a quirófano de las que salió de milagro. Estaba allí, sola, sin el calor de su familia, con más de mil kilómetros de distancia física y un abismo de soledad emocional. Todo por una mala decisión, por un error de esos que te llevan a huir agarrada a un clavo ardiendo. Pero en aquel instante, el cuerpo no entendía de arrepentimientos: la histerectomía total fue necesaria, como lo fueron las transfusiones y ese minuto y medio en el que su corazón se detuvo y tuvo que ser reanimado.
Camino despertó dos veces en la Unidad de Críticos, rodeada de cables, máquinas y el siseo del oxígeno. Pero su mayor urgencia no era física. Ella quería salir de allí como fuera; sabía que cada día de recuperación en aquel hospital era un día más de retraso para su huida. Necesitaba escapar del maltrato, necesitaba volver a su tierra, a su Cataluña natal.
La mala suerte, caprichosa, quiso que la recuperación se complicara con un seroma que la obligaba a curas constantes y dolorosas. Camino pedía el alta voluntaria, no por impaciencia, sino por supervivencia. Se sentía avergonzada, dolida y, sobre todo, profundamente sola. La cicatriz de aquella cesárea no solo se grababa en su vientre, se estaba tatuando a fuego en su alma.
Lo que más le dolía no eran las grapas infectadas, era la ausencia. Extrañaba a su madre, extrañaba a su hija Penélope. En el silencio de la habitación del hospital, palabras como fracaso, rendirse y abandono resonaban con fuerza. Es lo que ocurre cuando el apoyo de los que llamas "familia cercana" brilla por su ausencia.
Sin embargo, una vez que logras cruzar de vuelta desde el otro lado, algo cambia. Si te pones frente al espejo y te miras de verdad, esas malditas palabras se transforman. El fracaso se vuelve éxito; el abandono se convierte en un "nunca más me dejaré sola". Camino se dio cuenta de que su gran corazón, el mismo que la llevó al error, era también el que le daría la fuerza para no rendirse.
Todos cometemos errores y todos debemos aprender a pedir perdón cuando toca, pero nunca a costa de dejar de ser nosotros mismos. No se puede mendigar clemencia a quien no tiene el propósito de escucharte. Agachar la cabeza ya no era una opción para ella.
"Mis prioridades han cambiado", se decía Camino. "He visto la luz que te deja volver o te lleva para siempre, y he elegido volver". Sacó las garras desde lo más profundo de su alma y se prometió disfrutar cada segundo de esta segunda oportunidad. La vida es demasiado efímera para desperdiciarla intentando encajar en el caos de otros.
¿Sabéis cuándo valoramos realmente la vida? Cuando vemos que la llama se apaga. Solo entonces abrimos los ojos y comprendemos la suerte que teníamos cuando todo era "normal". La vida es caprichosa: hoy te da el poder de nacer y mañana te arrebata las ganas. Por eso, ama la vida que tienes para poder vivir la vida que amas. Estamos aquí de prestado, no pierdas el tiempo. No tengas miedo a la oscuridad, porque es ahí donde las estrellas brillan con más fuerza.
Camino se miró una última vez y sentenció: "Me has arruinado la vida... pero el karma existe. Quisiste matarme en vida, pero yo viviré en la eternidad".
Porque esa mujer... Camino, soy yo.

              

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