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YO FUI LA CULPABLE

Yo fui la culpable (de romper el círculo) Me he pasado la vida buscando culpables. Buscando responsables para todo lo que me había pasado, para cada rincón oscuro que me ha tocado sanar y transformar en mi realidad. Buscaba fuera las razones de un pasado que hoy, por fin, ya no me pesa; ahora me acompaña, pero desde el lugar que se merece. Durante mucho tiempo, viví en piloto automático hasta que me di cuenta de que estaba repitiendo un patrón. El de mi abuela materna, el de mi tía, el de mi madre... Un círculo que giraba y giraba en el tiempo sin que nadie se atreviera a detenerlo. Y no, no hablo de lo que sucedió con mi abuelo paterno. No hablo de aquel abuso en mi infancia que mi cuerpo siempre recordará, porque alguien lo habitó sin mi permiso. Ahí, en esa niña que fui, no hubo, no hay ni habrá jamás una sola pizca de culpa. Hablo de la otra culpa. De la que sentí al darme cuenta de lo que yo también permití después. Me pasé media vida juzgando y prejuzgando a las mujeres que me pr...
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MIS ZAPATOS, "NO" SON TUS ZAPATOS

  Llega un momento en la vida en el que, sin saber muy bien por qué, acabamos comparándonos con otras personas. Bueno, la verdad es que sí lo sabemos, porque durante años hemos escuchado de fondo murmullos comparativos alabando los estudios, el trabajo ideal o las decisiones supuestamente perfectas de los demás, grabando a fuego en nuestra infancia la dolorosa certeza de que no somos nadie si nuestro camino no se parece al de los modelos impuestos.  Un día te paras frente al espejo de verdad, te miras a los ojos sin filtros y te preguntas qué hiciste mal para arrastrar tanto vacío. Es precisamente en ese instante de silencio cuando te das cuenta de algo que lo cambia todo: tus zapatos, los que llevas puestos en tu día a día, jamás estuvieron hechos para transitar por el sendero idílico de nadie más. Son zapatos que apretaron en las tardes más oscuras, que causaron ampollas sangrantes en el alma y que tuviste que remendar como pudiste en mitad del desamparo y la soledad más abs...

LA NIÑA QUE HABITA Y QUE ME EMPUJA

A mis cincuenta y dos años, en este 2026, comprendo que madurar no consiste en enterrar el pasado, sino en aprender a convivir con todas las versiones que fuimos, especialmente con la más vulnerable. La niña que fui aún me habita; se sienta a mi lado y me mira curiosa cada vez que la vida me pone a prueba, cada vez que no me eligen, cada vez que no me quieren o cada vez que me veo obligada a despedirme de un espacio o de un vínculo asimétrico.  Me visita en las tardes vacías y silenciosas, cuando con mi propia mano rozo mi cuerpo herido por las cirugías, o cuando el dolor antiguo me inunda el pecho de forma súbita y siento una intensa sensación de ahogo que casi no me permite ni respirar. Sin embargo, esa misma pequeña también constituye la chispa sagrada que me enciende el alma cada vez que tengo un nuevo sueño, cada vez que decido levantar un proyecto o cada vez que me enredo en mis propios pensamientos y líos mentales que a veces no dan tregua a mi paz interior.  Esta mañan...

EL DÍA QUE ME VACIARON POR FUERA (Y EL VIAJE PARA VOLVER A LLENARME POR DENTRO)

Hay dolores que la medicina no puede explicar con palabras técnicas. Hay cirugías que no solo cortan la piel, sino que se sienten como si te arrancaran la identidad de golpe. Para mí, ese momento llegó con una histerectomía total con doble anexectomía . Quirúrgicamente, significa la extirpación del útero y los ovarios. Emocionalmente, la realidad fue mucho más cruda: me vaciaron por completo . Ese día, en la frialdad de ese quirófano, dejé de sentirme mujer. El eco de un vacío antiguo La verdad es que yo no partía de cero. Aquel quirófano solo reactivó un vacío que ya arrastraba desde mi infancia. El abuso por parte de mi abuelo me arrebató muy pronto la inocencia y me grabó a fuego una certeza dolorosa: que mi cuerpo no me pertenecía . Aprendí a vivir desconectada de mi propia piel. Por eso, cuando me enfrenté a la operación, el trauma antiguo y el nuevo colisionaron con fuerza. Despertar de la cirugía supuso asumir demasiadas cosas a la vez: Estaba lejos de mi comunidad autónoma y d...

LA CONVERSACIÓN QUE NUNCA TUVE CONTIGO, PAPÁ

Tu nombre era Antonio. Y aunque decirlo me sigue removiendo por dentro, ya no lo evito. Durante mucho tiempo guardé silencio sobre ti. Un silencio espeso, incómodo, de esos que  no solo callan palabras… sino también emociones que no sabes cómo colocar. No porque no  hubiera nada que decir, sino porque había demasiado. Hoy ya no escribo desde la rabia. Escribo desde un lugar más honesto… aunque duela igual. Fuiste mi padre. O al menos, lo intentaste. Pero nunca llegaste a serlo del todo. Y decir esto no es juzgarte. Es ponerle nombre a una realidad que me ha acompañado toda la  vida. Crecí sintiendo tu ausencia incluso cuando estabas. Eras ese padre que aparecía a ratos, que  iba y venía, que me llevaba de la mano… pero no sostenía mi vida. Me presentabas a tus  parejas, a tus “nuevas vidas”, como si yo fuera una espectadora más, sin darte cuenta de que  yo necesitaba ser tu hija, no alguien que se adaptara a tus circunstancias. Vivías como un hombre libre… ...

26 DE ABRIL: El Día Que El Destino Me Obligó A Nacer De Nuevo

  Hay fechas que se clavan en el calendario como cicatrices en la piel. Para  Camino , el 26 de abril de 2023 es una de esas fechas que se debaten entre el olvido y la gratitud eterna. Hoy, un año después, celebramos su primer cumpleaños de "Nueva Vida". Volvió a nacer tras dos operaciones el mismo día; dos entradas a quirófano de las que salió de milagro. Estaba allí, sola, sin el calor de su familia, con más de mil kilómetros de distancia física y un abismo de soledad emocional. Todo por una mala decisión, por un error de esos que te llevan a huir agarrada a un clavo ardiendo. Pero en aquel instante, el cuerpo no entendía de arrepentimientos: la histerectomía total fue necesaria, como lo fueron las transfusiones y ese minuto y medio en el que su corazón se detuvo y tuvo que ser reanimado. Camino despertó dos veces en la Unidad de Críticos, rodeada de cables, máquinas y el siseo del oxígeno. Pero su mayor urgencia no era física. Ella quería salir de allí como fuera; sabía qu...

MI PAZ FRENTE AL RUIDO AJENO

Hace tiempo que dejaron de importarme lo que los demás pensarán de mí. Hubo un momento, casi imperceptible pero definitivo, en el que el ruido de las opiniones ajenas dejó de ser la banda sonora de mi vida. He dedicado mucho tiempo, y sobre todo mucho espacio de silencio y soledad, a la tarea de sanar.  Este crecimiento no ha sido algo cosmético; ha sido una revolución que me ha transformado no solo a nivel personal y emocional, sino que ha redefinido por completo mi trayectoria profesional. He dejado de ser lo que otros esperaban para empezar a ser lo que yo necesitaba. He encontrado, por fin, ese lugar donde encajar sin tener que recortar mis aristas o pedir perdón por mi luz. En este proceso, he aprendido el arte de sostenerme con cada caída; ahora sé que mis rodillas dobladas no son signo de debilidad, sino el apoyo necesario para levantarme con más consciencia. Reconocí mis errores del pasado, los puse sobre la mesa y los miré sin juicios. Me perdoné por lo que permití en mome...